Como dice el viejo clásico de fogón, todo tiene un final, todo termina. Bajo un mar de emociones se despidió Day Puntín, con el enorme consuelo de saber que lo tendremos engalanando el éter dentro de once meses.
En el recuerdo quedarán entonces las sabias intervenciones de Alejo Opa, proporcionando la dosis justa de cultura que los oyentes puntineros se merecen. Así como también el Karaoke, que cada tarde nos regaló el -injustamente llamado- Viejo Bufarra o los misteriosos encuentros de los integrantes del staff con el Dr. Cuccinotta.
Las mascotas del programa ya tienen planes para el año, con el objetivo de descansar y sumar ideas para la próxima temporada. El Delfín, se autogestionó aquel piletón que usara la Tota Santillán para hacer el nunca bien ponderado aqua dance, y se quedará en un sector exclusivo de la emisora esperando el verano. En cambio Matandy, el León de la Metro, ya tiene los pasajes para Maiami, donde hará un intensivo tratamiento para recuperar el pelaje perdido. La mala noticia es que su cuidador, Cubito, decidió abandonarlo y no lo acompañará en su visita al país del norte. Prefiere quedarse por la zona de Colegiales jugando al fútbol con su amigo Seba (se especula que eso es lo que quiso decir, saben bien que no se le entiende mucho cuando habla).
Day Puntín, considerado por oyentes y la crítica especializada como el programa más glamoroso del verano, tuvo su corresponsal exclusivo desde Punta del Este, contando lo más top de la temporada. Innovó en la parte deportiva, siendo el primer programa de la historia de la radiofonía mundial en transmitir un certamen de tenis de mesa en vivo, que tuvo a Diega como claro ganador, convirtiéndose en el Rey del Ping Pong.
Se fue Day Puntín y ya lo estamos extrañando. El verdadero bálsamo de las calurosas tardes de enero se despidió a lo grande, saludando a su exigente público, con la promesa de grandes y renovadas atracciones para el año que viene.
Ahora, como dicen los puntineros, enganchate conmigo y quedate para disfrutar de Day Tripper Minimalista, a partir del 2 de febrero, conducido nada más y nada menos que por Juan Di Natale, acompañado por un sin fin de luminarias.


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